Todos somos hijos de un Dios que es Amor

|
13/03/2025 | Jueves | 12:10 horas

Blanco, negro o mestizo. Africano, europeo, americano o indígena. ¿Qué es lo que realmente importa? La Religión Divina nos explica que el Padre Celestial nos creó iguales en Espíritu y nos da, generosamente, la oportunidad de reencarnar en cuerpos terrenales en diferentes circunstancias y, muchas veces, nos hace vivir en diferentes etnias y naciones a lo largo de los siglos. Sin embargo, en esencia, nos creó similares en desafíos y anhelos, para que pudiéramos evolucionar como ciudadanos del Universo infinito.

¿Quién, en su sano juicio, no busca la felicidad? Ya sea en Estados Unidos, Canadá, Sudán, Rumania, Jamaica, Irán o en cualquier otro lugar del mundo, todos enfrentamos los desafíos de la existencia humana mientras buscamos satisfacción y paz, para nosotros mismos y para nuestros seres queridos.

Por nuestro origen y destino espiritual, somos Hermanos. Nuestra historia como civilización trae consigo una intensa mezcla biológica, mientras que el futuro exige, urgentemente, que nos abracemos como criaturas de un mismo Creador. Del épico artículo “El mestizaje del mundo es inevitable”, del escritor Paiva Netto, traemos esta fraterna reflexión:

“El inevitable mestizaje humano constituye un hecho de proporciones globales. Varios estudiosos afirman que, cada vez más, disminuye en el planeta el concepto de raza pura. (…) Por eso, la pregunta que propuse en el artículo ‘El Abolicionista Divino’, registrada en mi libro Crónicas & Entrevistas: Desde la mónera, ¿quién no es mestizo en este mundo?” (…) Don Bosco (1815-1888) decía: ‘Un gran acontecimiento se está preparando en el cielo para asombrar al pueblo. (...) Habrá una gran reforma entre todas las naciones, y el mundo se mezclará como un océano’”.

Evalúe este contenido